14 de Mayo 2011

Hace 9 años, un 1 de Enero, con un nuevo año lleno de promesas, ilusiones y deseos que cumplir, nuestros protagonistas se vieron por primera vez. Ella vio a un hombre alto y fuerte que sería capaz de protegerla y él vio a una mujer sensual de mirada despejada.

Aunque ese día fuera especial, al igual que el día en que cada uno de forma separada decidió que había encontrado a su alma gemela, el día en que conocieron a sus nuevas familias y el día en que se marcharon juntos a iniciar una nueva vida. Sí, todos fueron días que simplemente sirvieron para dirigirnos a un instante, un momento del 2011, importante para ellos, sus familias y las personas que les quieren.

Una relación que empezó a mostrar signos de cariño cuando [Mirar a David] empezabas a sentir necesidad de estar con ella, a ponerte nervioso antes de una cita, a no querer dejarla marchar cuando el día acababa. [Mirar a Loli] o cuando te quedabas mirando una foto suya, cautivada con sus ojos, releyendo sus mensajes o sonriendo cuando pensabas en él.

También hubo instantes que se repitieron muchas veces y seguirán ocurriendo, el leitmotiv que ha guiado la relación. Un comportamiento infantil e inocente contrarrestado por un abrazo. Un momento de abstracción musical y el fuerte latir de corazón.

Y cosas que cambiaron. La templanza del carácter, el retomar los estudios, bajar la tapa del váter [sonreír], dejar los tappers cerrados o comprarse una moto.

Según Platón, el ser humano era uno. De estatura baja, con un solo cuerpo y con un cuello sobre el que se encontraba una cabeza de dos caras, cada una mirando en una dirección. Como si dos criaturas estuviesen pegadas por la espalda. Con cuatro brazos, trabajaban más que cualquier otro animal. Con dos caras opuestas, estaban siempre vigilantes. Y las cuatro piernas no les exigían tanto esfuerzo para mantenerse de pie o para andar durante largos periodos.

Eran poderosos y levantaban envidia y por eso fueron partidos en dos. El miedo causó la ruptura de la pareja.

Pero hoy asistimos a la unión de dos mitades. La razón y la locura se juntan con la imaginación. La perfección vuelve a existir. Gracias.

Klaud.-

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