Lágrimas de Hollín

Pasaron dos días y dos noches. Ellas durmiendo con el estómago implorando a pesar de su ya de por sí reducido tamaño, ellos asustada, acurrucada, en ocasiones tanteando las paredes, buscando algún pequeño agujero por el cual colarse.

Tras un año trabajando en las minas, ésta era la primera vez que se encontraba atrapada a solas.

Había aprendido que lo peor que se podía hacer en esas ocasiones era gritar, golpear las paredes o hacer algo que pudiera ocasionar un nuevo derrumbe. Quedándose quieta, sin hacer nada, debía esperar a que la rescatasen. Lo cual no tenía mucho sentido, pues si no se sabía donde había alguien vivo, no había por qué buscar. O quizás si tenga sentido. Por alguna razón tras los derrumbes, los únicos que suelen salir con vida son los que quedan tras la puerta principal… No merece la pena gastar recursos en la búsqueda de desaparecidos.

Al tercer día, las lágrimas se acabaron. Hasta entonces, la niña había estado chupando los dedos con los que se las secaba.

La tercera noche no existió, si es que alguna de las anteriores existieron. Sin luz, el reloj biológico adquiere extrañas manías, sin ningún suizo para rectificar, las manillas se detienen.

Personaje: Nadia

Partida: Los 72º Juegos del Hambre

Kay

Anuncios